Mucho se sabe de José María Córdova, de sus batallas, de su valentía, y del rol tan importante que jugó en el logro de la independencia no sólo de Colombia sino de nuestros países vecinos como Ecuador, Perú y lo que hoy es el territorio de Bolivia. Para hacer estas travesías en medio de los Andes debían contar con un buen medio de transporte, en este caso un caballo, que los ayudaría a vencer los retos de los caminos agrestes de la geografía del norte de Suramérica. ¿Cuál era el caballo de Córdova? ¿Era un ejemplar especial o simplemente un caballo más?

Buscando un poco con algunos historiadores conocidos encontré que uno de sus caballos se llamaba El Inca. Descrito como un caballo de color alazán, brioso y de muy buen porte.  Si observamos con detenimiento la escultura de José María Córdova en el parque principal de Rionegro Antioquia, podríamos decir que se llevó a cabo un gran trabajo describiendo estos adjetivos en la representación que tenemos en dicha estatua, aunque es posible que este caballo no sea El Inca. También encontré interesante que José María Córdova, confiscó este ejemplar a un español que vivía en ese entonces en Rionegro, porque según el general el caballo era material de guerra. En fin, esta pequeña introducción solo para compartirles un escrito del historiador rionegrero Carlos Andrés Zuluaga y que describe por medio de anécdotas interesantes El Inca. ¡Que lo disfruten!. 

LA CAÍDA EN EL INCA 

Córdova, el héroe romántico por excelencia, tuvo como aliciente el amor por las mujeres. El joven comandante y gobernador militar de Antioquia se enamoró, tras su llegada triunfal de Boyacá, de Manuelita Morales Leiva, sobrina del gran prócer del Ecuador, el rionegrero Juan de Dios Morales, al igual que del poeta de la Libertad José María Salazar y Morales. 

De esta joven rionegrera escribía Córdova a Santander en una de sus cartas “la muchacha más bella que para mi gusto he visto”. El 28 de de diciembre, se celebraba la Fiesta de los Negritos y de los Santos Inocentes en la Plaza Mayor de Rionegro, entre los festejos se incluía la tradicional corrida de toros, y éste era un buen pretexto para que el héroe luciera sus cualidades como jinete. 

Por esos días tuvo un caballo alazán de hermosa alzada, el cual había incautado al realista Joaquín de Upegui, argumentando que el animal era un elemento de guerra. El arisco corcel, conocido como El Inca, fue luego motivo de pleitos por parte del realista Upegui en contra de doña Pascuala Muñoz, madre del militar.

Congregado el pueblo en las fiestas, y, por supuesto, en primera fila la bella Manuelita Morales, a quien Córdova no despegaba su mirada, hizo gala de movimientos y dominio con el famoso caballo. Contando además con la autoridad que imponía su uniforme de Cazadores de Antioquia.  

El estallido de la pólvora y el ruido de las personas ensordecieron al caballo quedando fuera de control, lanzando a Córdova por el aire y propinándole un golpe en su cabeza sobre un muro de calicanto. Durante algunos días estuvo inconsciente, recobrando su sentido para enfrentar a los realistas y liberar, en el combate de Chorros Blancos, a la Provincia de Antioquia.

A ciencia cierta no se sabe qué fin tuvo El Inca.  Lo que sí es seguro es que en 1820, el año de La Batalla de Chorros Blancos, ya acompañaba al general José María Córdova; pero es difícil establecer si también lo acompañó en sus misiones al sur del continente.  Según Zuluaga, existe evidencia de algunas crónicas de medios peruanos, específicamente de Ayacucho, donde se describe un caballo similar a El Inca, que podría establecer la evidencia que en efecto hizo parte de la campaña libertadora en el sur.

Muchas gracias a Carlos Andres Zuluaga. Para saber más de la historia de Rionegro pueden seguir su perfil en instagram @rionegro_historico o en facebook @rionegropatrimonial

 

¿Te gustó este artículo? ¡Compártelo en tu red social favorita!

Dejar un comentario

Hablemos por WhatsApp
Send this to a friend